Hay un tiempo de convivir con mariposas en el estómago. Hay un tiempo en el que las caricias, besos y demás gestos especiales son lo primero en la mañana que queremos ofrecer al amado/a. Un tiempo donde las diferencias con él/ella se ven como cosas insignificantes que noscomplementan, o que se solucionarán, porque ” ya me encargaré yo de que le guste lo mío”.

Y de repente, llega el tiempo en el que nos encontramos con el otro de verdad. Es ese momento en el que lo cotidiano nos hace descender de ese maravilloso mundo del amor donde todo es posible. Y, a veces, descendemos de golpe y porrazo. Empezamos a ver comportamientos que no nos cuadran con ese “hombre/ mujer del Olimpo” del que nos enamoramos.

 ¿ Es que me ha engañado?

Es imposible conocer al otro desde el primer momento. A medida que va pasando el tiempo, se dan circunstancias vitales que nos hacen responder de una forma u otra, mostrando así nuevos comportamientos que antes desconocíamos en el otro ( y en nosotros mismos).

Y en otras ocasiones, esos mismos comportamientos sí aparecían, pero el AMOR nos hacía justificarlos, dulcificarlos, o incluso tratarlos como algo que podría cambiar.

 Es un momento de vértigo. ¿ Continúo la relación?

No te asustes. Forma parte de la evolución normal de las parejas, por lo que debes interpretarlo con naturalidad a pesar del dolor y angustia que produce.

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Es una oportunidad para ver al otro como un igual, sin mitificaciones . Es, por fin, poder ” ver” al otro y que nos ” vean”, sin disfraces, sin máscaras. Es momento de centrarnos en nosotros y en el otro y dejar de lado nuestro AMOR POR EL AMOR.

A partir de aquí, la decisión que tomemos con respecto a la continuidad de la relación NO se debe fundamentar en el dolor y el desengaño que nos produce esa desidealizacion, sino en si al reconocer al otro con sus verdades y mentiras, deseamos que esa persona sea la compañera que queremos al lado para compartir camino.

En resumen: aprovecha la crisis para mirar con otros ojos y darte cuenta de la persona que tienes enfrente.

Os invito a realizar un ejercicio que os puede ayudar a descubrir a quién tienes a tu lado:

1. Durante una semana apunta en un folio en blanco las cosas que vayas viendo de tu pareja que te gusten. Cosas lo más específicas posibles, no generales. Cosas que veas, no que supongas que hace. Gestos contigo, con los otros.

2. La siguiente semana apunta las cosas que no te gusten. Igual que antes, cosas lo más concretas posibles. Si no sabes por qué ha hecho algo, pregunta antes que inventar o suponer.

3. Al cabo de esas dos semanas haz una valoración de los folios, no por la cantidad de cosas escritas, sino por la calidad. La valoración debe venir dada no por cómo debería ser una relación, sino por cómo quieres que sea la tuya.

Raquel Ibáñez Ortego

Psicóloga y terapeuta

Grupo Crece